martes, 22 de diciembre de 2009

Viajes...


“Mis viajes siempre han deparado sensaciones extrañas y hechos insólitos. He recorrido ríos de lava ardiente. He viajado a través de la niebla y he combatido terribles engendros. He doblegado a crueles voluntades que deseaban apartarme de la senda de la cordura. Caminos interminables se han abierto ante mis ojos, y he contemplado grandiosos paisajes que engrandecieron mi alma, con imponentes cumbres blancas, desafiantes, que, sin el menor atisbo de temor, han vencido a las garras de la erosión y el olvido, instalándose en el Olimpo de esta, nuestra tierra.

Sin embargo, hoy contemplo una blanca orilla, alejada de todo cuanto creía conocer. Pero ello no la convierte en una visión etérea que llene mi conciencia, sino que rebosa de un brillo tenue, un brillo que no causa sensación alguna, un brillo malévolo y titilante que absorbe mi hálito y controla mis pensamientos; pues he perturbado los sueños de un demonio, un cruel espíritu que, sin piedad, me ha arrebatado el deseo de seguir viviendo. Jamás volveré a desear, jamás seré impresionado por imponentes visiones, nunca más viajaré, pues el viajar ya nada me reporta, dedicaré el resto de mi eterna existencia al lamento, a la desesperación; y dejaré que me abandone todo lo que en un momento fui…para abrazar definitivamente la tristeza de una vida sin vocación, sin deseo, sin amor, sin…vida.

Pero aún quedará lugar para el recuerdo, pues, si bien he caído en las redes de un cruel destino, no olvidaré aquellos lugares que transité, ni todo cuanto vi. Es ese recuerdo quien me mantiene con vida, si es que estoy viviendo alguna tras mi error. Mi fútil aliento es frío, mas en él se dibuja un rostro sonriente y cálido, impregnado de un aroma dulce y embriagador, que acoge mi turbia mente y me libera durante un instante del dolor que supone mi existencia; y es precisamente en este instante cuando, por fin comprendo el sentido de la vida…”


…y la vida le abandonó en un suspiro, poniendo fin a incontables eras de sufrimiento

viernes, 20 de noviembre de 2009

I Crónica del Escriba






















"La raza humana, una de entre millones de formas de vida repartidas a lo largo y ancho de un Universo cada vez más infinito, está compuesta por un número irrisorio de seres, con unas características, cuando menos, peculiares. Se trata de una selección de individuos que han desarrollado una extraordinaria capacidad para la supervivencia, personificada en sentimientos tan poderosos como el miedo o el apego a sus iguales.

Sin embargo, es el terror a la muerte quien mueve a estos extraños personajes, que viven sumidos en una burbuja aislada del resto del Todo, único recurso para evadir la gran tragedia que supone una existencia destinada a la desaparición, y por ello se convierte en una burbuja ficticia e irreal, definitivamente alejada de todo cuanto pretende asemejar, que contribuye aún más a desestabilizar a unos seres cuya fragilidad es inherente a su existencia.

Gran parte de estos individuos no presentan más que ese tenaz deseo de evitar la muerte y una desaparición eterna, pues su conciencia, individualista hasta el mayor de los extremos, sumida en el egoísmo y la avaricia, es incapaz de aceptar que existe un final reservado para ella; un final terrible y oscuro para muchos, o simplemente inexistente para otros.

Sin embargo, de entre estos seres han nacido extraños personajes, poco comunes en un Universo en el que la lucha por la supervivencia marca el inicio y el fin del ciclo de la vida. Se rigen por curiosas constantes vitales, pues no sólo el pavor al vacío eterno les muestra el camino a seguir, sino que buscan con desesperado ahínco e inagotable paciencia la senda de la Sabiduría. Su única intención es doblegar a la muerte a su voluntad, quebrantar la etérea barrera del Hades y contemplar desde otra perspectiva el lugar en que habitan. Sus corazones construyen esperanza a partir del efímero deseo de eludir el sentimiento de terror hacia la muerte, sustituyéndolo por el amor a la vida. Aun así, esta difícil tarea no ha sido llevada a su perfección, y muchas veces se cae en la desesperación o el desasosiego, mas es tarea de ellos el reconstruir sus ilusiones."

martes, 14 de julio de 2009

Kvothe, un eterno retorno
















EL NOMBRE DEL VIENTO

Nota: esta crónica puede contener spoilers implícitos, si bien no aparecen directamente

Inicio este pequeño espacio inspirado por mi última lectura: El nombre del viento, de Patrick Rothfuss. Antes de comenzar a impregnarme de la fragancia desprendida por sus páginas, decidí dar una vuelta por diversos foros y espacios en los que se realizaban exhaustivas y detalladas críticas acerca de una historia que prometía convertirse en un mito similar a las grandes historias de El Silmarillion. Por lo tanto, comencé la lectura un tanto ilusionado por la promesa de que aquella historia pudiera descansar junto a grandes autores como JRR Tolkien.

Sin embargo, una vez terminada la lectura, tuve la impresión de sentir un gran vacío, ya que a grandes rasgos la historia, a mi juicio, no aporta una gran originalidad en cuanto a personajes y comete un gran error: asemejarse a un bestseller como Harry Potter en determinados momentos y a Terramar en otros.

El protagonista, Kvothe, es un posadero con un turbio pasado, que esconde mucho más de lo que en un principio pueda parecer. La historia se presenta como innovadora, y da a conocer grandes personalidades como Bast o Cronista en las primeras páginas. Sin embargo, a medida que avanza la historia, comenzamos a comprender lo extremadamente difícil que es levantar un imperio en la fantasía épica, pues los clásicos tópicos de la literatura fantástica comienzan a hacer aparición muy pronto: un muchacho huérfano en las polvorientas calles de una ciudad, asemejándose a un Lazarillo de Tormes moderno y con rectitud moral, y continuando con escenas tan comunes en este tipo de novelas como una Universidad de magia, así como un Gandalf que aparece y desaparece sin dejar rastro e instryuye y educa a nuestro protagonista.

Sin embargo, la trama también presenta puntos extraordinarios como los cuentos relatados por varios personajes, que se acercan a los grandes versos de, a mi humilde entender, las mayores historias fantásticas jamás contadas: La caída de Gondolin y Túrin Turambar.

Sin duda, lo que se me hizo más extraño fue el unir ciencia y magia, como en la alquimia medieval, con la salvedad de que no guarda cohesión con el resto de la trama que aparezcan hechos sobrenaturales que puedan ser aprendidos pero no enseñados. La magia que realmente atrapa al lector es aquella que fluye desde el cuerpo del artífice sin explicación más que una leve presencia capaz de levantar el ánimo o influir en los corazones de los hombres; y cuya aparición se manifiesta gracias a elementos que ocultan lo ocurrido, con lo que no puede saberse a ciencia cierta qué ocurrió.

Así, si hubiera de otorgarle una calificación al libro, sería un 7 sobre 10, pues evidentemente se encuentra en ciertos momentos por encima de la media, en especial con el protagonista y ciertos pasajes cargados de heroísmo y que recuerdan al Silmarillion, pero en muchas ocasiones se vuelve lento, repetitivo y vacío, con personajes estereotipados sin evolución y con un protagonista carente de personalidad, pues a lo largo de la trama no se muestra en ningún momento qué le carcome en su interior, y, si bien es cierto que es parte de la historia ocultarlo, esa falta de datos no otorga fortaleza a la trama. Pero es precisamente ese apartado el que puede llevar a esta saga lejos, la personalidad de Kvothe podría convertirse en un estereotipo a la altura de Gavilán o Gandalf.

Un saludo a los lectores y a Patrick Rothfuss por su gran trabajo, pues una opinión no es más que eso, pues se reconoce a la legua que la obra del autor es de gran calidad creativa, y recomiendo a los amantes de la literatura épica que se hagan con una copia de esta historia que a buen seguro puede convertirse en una gran historia, pero que en este momento no es comparable, desde mi punto de vista, a los grandes del género.

"Entonces Selitos agachó la cabeza y derramó ardientes lágrimas de sangre sobre la tierra"
ROTHFUSS, Patrick; El nombre del viento